Escrito por PedroCarroquino el 06/12/2009Tierra con grados. La piel suave. El mejor Riesling del Mundo (I)Son muy frios. La cava donde descansan no es un albergue de felicidad, tiene mucho silencio, pero no escuchan los pasos de los dioses con levistraus o ropas holgazanas de diario. Me suenan que el silencio las cambia de cuando en cuando porque el peso de la gran barrica foudre es la catedral de sus cuitas y deseos. Un vino ha de ser religiosamente pensado para poder ofrecer esa vena de pecado que da su hartazgo, violencia, sexo y poesia.
Fuera el sol del septiembre melancolico castiga los cristales del automovil. Por un terraplen se asciende hasta la parte alta del viñedo. Luego se camina entre guijarros y pequeñas flores y algunas abejas se lanzan entre las hileras de los viñedos. Todavia les queda unas semanas de algo de sustancia. Luego se iran hacia oriente, entre nueces y avellanas.
Estamos con el riesling. Aromas de frutos blancos. Equilibrio impecable. Notas florales.
Hagel Sipp 2005 es granito y ácido, estremecedor. Luego resulta expresivo, se inclina hacia cremosas notas y recuerdos de nectarinas. Parece estar alli desde siempre. Y entonces abrimos el Steinacker 2006 donde el carácter de su suelo deja un vino esponjoso, metálico, con dulzura, moelleux, hasta que se estira en el paladar para romper esquemas de vinos con acidez muy suave, larga, con toques perfumados que acompañan el trago divertido de este vino.
El Grand Cru Kirchberg de Ribeauvillé 2006 son flores y cítricos, es una contrraseña al olfato y luego a la boca, deja esa marca de vino muy bien troquelado, esperando su adaptación al sabor y sensaciones que los vinos de este pago transmiten, deliciosos aromas a lima y una atisbo de lo que el mineral transmitirá en unos años. Es un pequeño animal buscando caricias en el lomo, se deja querer. Estamos ahora recordando el hueco de la bodega con ese frio de maderas vibrantes y con un sabor de hidrocarburos, cereales; notas de naranja amarga y ahumados. Nos inclinamos ante el Grand Cru Kirchberg de Ribeauvillé 1999 que está maduro, complejo, un estimulante equilibrio de fruta, azucar y acidez para redondear en boca el perfecto estilo de Sipp, el conjunto de todo su trabajo. Año complicado, duro, tal vez el final feliz de septiembre enderezó la piel del vino, mejoró la silueta y resulta ya agradable sin duda.
Y la serie de los pinot gris Grand Cru Kirchberg de Ribeauvillé 1999 Vendanges Tardives como parte del integrismo anímico que nos transmite esta tierra. Es solo una parte, a ciento y pico metros comienza otra ruta de blancos selectos, esculpidos en la frenetica tierra de esta parte maravillosa de Europa. Para otro dia, pues.
Y así dejamos un hueco en el tintero para un Coeur de Tries Selección de Granos Nobles Pinot Gris que nos derrumbará.
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 La cosa está así, digan lo que digan los barbaros del sur  Los paisajes del vino  Martine SIPP-KEMPF y Tuija  El vino y su duende de atrás  Hagel, Steinacker  Grand Cru Kirchberg  Granos Nobles  Los Vendanges Tardives  Trataremos esta bodega tambien, es que no se puede obviar |