Escrito por jose_alberto el 14/10/2009Vendimia 2009El invierno fue largo, lluvioso y frío. Después vino una primavera también lluviosa, lo que por aquí, en el sureste, siempre es bueno, salvo por lo de la hierba. Pero desde primeros de mayo no cayó ni una gota. El sol pasó su spontex por el campo y el tórrido julio se llevó cualquier recuerdo de aquel invierno y aquella primavera lluviosa. En agosto apedreó y como el pedrisco es de natural caprichoso eligió la parcela del syrah para desplegar su catálogo de aerolitos.
Fiel al rito de otoño, relato sucintamente nuestra vendimia. Venía todo arreao y el 25 de agosto la empezamos, en la parcela de tempranillo. Una parcela a la que venimos cortando unos novecientos kgs de uva cada año pero en la que este apenas hemos llegado a los cuatrocientos. Bichos de todo pelaje llevan esa viña machacadita y eso que hacemos considerables esfuerzos por disuadirlos. Esfuerzos que a veces acaban en gestas. Gestas que inspiran a poetas de todo el mundo. Los versos que siguen llegaron vía sms desde el lejano Murchante: Fueron el tejon y la zorra / a las uvas del Fianza / los dos a comer de gorra / y darse grande pitanza / pero el pollo tuvo chorra / y acabó todo en matanza…
A finales de agosto nos acercamos a Villena a saludar a Rafael Bernabé, hacer un poco de espionaje industrial y de paso a robarle algunas uvas. Luego, los dos primeros fines de semana de septiembre cortamos el syrah que pudimos salvar de la granizada.
Entremedias entró también la temprané y la cabernín. Estos eufónicos nombres corresponden a dos preciosas parcelitas que vinificamos nosotros. Samuel Cano es testigo de que no miento porque andaba por Férez cuando un vecino vino a ofrecernos esta uva. Mientras subíamos a verlas por un camino de cabras en su añoso lanrover le pregunté al paisano: Y qué… ¿monastrell de esta de por aquí de toda la vida? No eñó, me dijo el varanda, que es d´esta modelna: temprané y cabernín. Me gusta tanto que no descarto llamar un día temprané a un vino que salga de mi bodega.
El fin de semana del 19-20 de setiembre metimos las primeras monastreles (que aquí llaman alcayatas) y el último finde de setiembre terminamos con las parcelas más altas poniendo fin a un largo y agotador mes de vendimia. La última viña también tiene su historia. Nos la ofreció un vecino diciendo que hace unos años se trajo la planta de Francia. Efectivamente, me enseñó las etiquetas del vivero y era una uva francesa: Mourvedre. ¡Manda cojone! Irse a Francia a por monastrell…
Precisamente de la penúltima corta son las fotos que ilustran este breve reportaje. La novedad es que como las hizo Elena, la hija de Ángel, yo salgo bastante, lo que me permite comprobar entre otras cosas lo mayor que me voy haciendo y el poco pelo que me queda.
Un abrazo, amigos.
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 doblando el lomo, que no se diga...  Alejandro, alcaboche jr, trabajando como un león...  Mi amigo Victor Castillo y yo, metíos en harina  Manos experimentadas que tratan la vendimia amorosamente...  ¿Qué fue de aquella tripita?  Blas, incombustible...  Angel Santoyo y el más junior de los Alcaboches, Rodrigo  horizontres lejanos...  Rodrigo e Irene con los perros de la casa, Suri y Sarko. |